sábado, 2 de junio de 2012

Posición social y voto. Teoría de los clivajes



¿Por qué la gente vota lo que vota, cuál es el sistema de partidos, es decir, por qué existen los partidos que existen y, cuál es su origen histórico...? ¿Qué es lo que hace que un obrero vote a un partido obrero, o que los judíos voten a determinados partidos y los católicos a otros...?


I.                   CLIVAJES Y ALINEAMIENTOS ELECTORALES

-¿Por qué dice la escuela sociológica que para conocer la razón de por qué la gente vota lo que vota comienza por conocer el sistema de partidos y el origen histórico de los mismos? Según la escuela sociológica, lo fundamental no es tanto el voto de los individuos como cuál es el catálogo de partidos que se les presenta. Ahora ya no nos interrogamos sobre quién vota qué, sino sobre qué sistema de partidos existe y a qué se debe que exista ese sistema y no otro. En cualquier país democrático el sistema de partidos resultante es fruto de la historia de aquella sociedad; si en un país se ha vivido tradicionalmente un profundo conflicto de clase, es muy probable que acabe apareciendo algún partido de base obrera y que entre la clase obrera y dicho partido exista una compenetración que denominaremos alineamiento. En definitiva, la existencia de unos partidos o de otros en un país es fruto de la historia de los conflictos de aquel país, es la consecuencia natural de la existencia de unos determinados clivajes en aquel contexto.

-¿Qué es un clivaje? Es una división de la sociedad en dos bandos opuestos que está determinado por la posición de los individuos en la estructura social y que, como es profundamente sentido por los individuos, acaba configurando alineamientos entre los bandos de la sociedad y los partidos políticos.

-Dimensiones estructurales y no estructurales en la configuración del clivaje: Hay que tener en cuenta dos cuestiones:
            1. Un clivaje siempre está determinado por la posición de los individuos en la estructura social y no puede ser nunca una división generada por cuestiones actitudinales o ideológicas, esta división coloca a los individuos en un bando u otro independientemente de su voluntad.
            2. No todas las divisiones estructurales de una sociedad acaban configurando clivajes. Para que una división estructural termine convirtiéndose en clivaje tiene que ser profundamente sentida por los individuos y, en consecuencia, debe terminar configurando unos ciertos alineamientos entre cada uno de los dos bandos de la sociedad y sus partidos políticos.

-Origen histórico de las principales fracturas en la estructura de la sociedad occidental: Entre los siglos XVI y XIX se producen en Europa tres fenómenos que afectarán profundamente su estructura social: la configuración del Estado-nación, la Reforma protestante y la Revolución industrial. Cada uno de estos acontecimientos provocaría enfrentamientos en la sociedad, súbditos del Estado vs súbditos de la Iglesia (clivaje de denominación religiosa), terratenientes rurales vs industriales urbanos (clivaje de origen), o burguesía vs trabajadores (clivaje de clase social), entre otros enfrentamientos. 

-Clivajes, origen histórico de los mismos y configuración del sistema de partidos: Las sociedades occidentales actuales están fragmentadas en varios bandos, y esta división será fundamental en su estructura social. La formación de los partidos políticos modernos se tuvo que hacer sobre la base de estas divisiones sociales, base fundamental para entender cómo se crearon históricamente estos partidos. Cada uno de los bandos existentes en estas sociedades fuertemente fragmentadas acabó creando sus productos culturales, artísticos…, y también políticos. Los partidos representan un bando del clivaje.

II.                CLASE SOCIAL Y VOTO

-El clivaje de clase y sus consecuencias electorales: El voto no se decidía, era automático, y si había alguna duda sobre ello, los constantes contactos entre iguales reforzaban esa tendencia general. El voto de clase presupone la existencia de partidos obreros y burgueses con fuertes alineamientos entre sus seguidores y éstos.

-Momento histórico en que se gesta: Las comunidades obreras del siglo XIX y XX eran comunidades cerradas, donde todos los vecinos eran obreros, todos votaban lo mismo porque todos pertenecían a la misma colectividad y el partido obrero era su partido.

-Cómo las consecuencias han llegado hasta el presente: Según los estudios empíricos, los obreros votan muy distinto a la burguesía, pero el voto de clase no parece tan potente como para asegurar que los obreros voten automáticamente a un partido obrero, y que los burgueses voten automáticamente a un partido burgués. Hay algunos países donde el voto de clase es más potente que en otros, algunos de ellos son Gran Bretaña y Dinamarca, y en verdad, todos los escandinavos.

-El índice de Robert Alford: Para averiguar si el voto de clase es o no muy potente, Robert Alford concibió un índice que medía esta potencia. El índice muestra el porcentaje de obreros que votan a partidos obreros, menos el porcentaje de burgueses que votan a partidos obreros; si el voto estuviera totalmente determinado por la clase social el índice sería igual a 100, pero si la clase fuera totalmente irrelevante, el índice sería igual a 0. Lo importante aquí es que según el índice Alford el voto de clase se ha ido debilitando con el paso de los años, ya la clase no es tan determinante en el modo de votar de la gente.

-Causas del debilitamiento del clivaje de clase: Existen múltiples causas que explican el debilitamiento del voto de clase, pero aquí las reduciremos a cuatro:
            1. El voto de los obreros es cada día menos automático. La imagen del obrero tradicional, sin estudios, que trabajaba toda la vida en el mismo lugar, y a menudo recluido en una comunidad obrera aislada, es una imagen caduca. Hoy los obreros disponen de mayor movilidad ocupacional y social. Los obreros de hoy día son muy diferentes a los del siglo XIX.
            2. Se han reducido las diferencias entre las clases. Durante los últimos 150 años las diferencias en el nivel de vida de las dos clases principales han llegado a ser mucho menos espectaculares. Además el estilo de vida de la clase trabajadora se ha aburguesado y el alineamiento con los partidos políticos obreros se debilita.
            3. Ha aparecido una nueva clase social, la denominada nueva clase media. El incremento extraordinario del sector servicios ocupa una amplísima porción de la población activa, población con altos niveles de estudios, buenas condiciones laborales y económicas, estilo de vida acomodado, etc. La nueva clase media no manifiesta los mismos alineamientos que ninguna de las dos anteriores clases y, tiene un comportamiento electoral que no cuadra con ninguna de ellas.
            4. Los partidos han adoptado estrategias electorales interclasistas. Durante la segunda mitad del siglo XX los viejos partidos de masas han sido sustituidos por los nuevos partidos catch-all, que apelan a la totalidad del electorado y no a colectivos específicos.

III.             EL CLIVAJE RELIGIOSO: DENOMINACIÓN RELIGIOSA Y VOTO

-Influencia de la religión en el voto: La conexión entre denominación religiosa y voto se hace de forma específica país a país, lo que los católicos votan en Alemania no se corresponde para nada con lo que votan en EEUU. Aunque sí es cierto que la inclinación religiosa tiene un efecto evidente sobre el voto. La relación entre denominación religiosa y voto no va en una sola dirección universal, sino que es una relación que depende de los alineamientos específicos que se hayan producido históricamente en cada contexto. Lo que sí es una característica universal es que las denominaciones mayoritarias o predominantes tienden a alinearse con los partidos tradicionales, y por el contrario las minoritarias con partidos transformadores o de corte más progresista.

-Versión del clivaje religioso en sociedades religiosamente homogéneas: En países religiosamente homogéneos se hace la distinción entre aquellas personas que están más integradas en la denominación religiosa hegemónica y aquellas que no lo están.

-¿Secularización y fin del clivaje religioso? Hay razones para pensar que los procesos de secularización en Europa durante los últimos 50 años han tenido que ver con la pérdida de fuerza del clivaje religioso. Los individuos más integrados en colectividades religiosas siguen estando alineados con sus partidos respectivos y votándolos con la misma constancia, el cambio fundamental pues se debería a la disminución del número de individuos que están integrados dichas colectividades.

IV.             ORIGEN Y VOTO

-La nacionalidad en algunos países europeos y a nivel global: Bélgica es un buen ejemplo de clivaje de origen, pues en este Estado conviven dos naciones, los flamencos y los valones. Los flamencos proceden de los antiguos merovingios y su historia ha estado muy ligada a los pueblos germánicos, su nación se denomina Flandes; los valones han estado siempre mucho más relacionados con los franceses, con los que comparten la lengua, su nación se denomina Valonia. Irlanda del Norte es otro buen ejemplo, donde conviven los irlandeses y los ingleses. También hay numerosos ejemplos por el resto del mundo, en Afganistán conviven los paxtús y los daris, en Ruanda los hutus y los tutsis, etc. Sin embargo el caso de Bélgica es único, pues allí el clivaje de origen tiene una fuerza sin igual.

-Origen étnico o racial: El clivaje étnico se hace patente sobre todo en EEUU, donde sí tiene fuerza, los blancos votan más a los republicanos, mientras que las minorías étnicas votan más a los demócratas.

-La versión mediterránea: La región: A imagen de lo que pasaba en el resto de los clivajes, los partidos de las zonas periféricas suelen alinearse con su bando del clivaje contra el bando adversario, desarrollando lazos con los ciudadanos de su bando, y habitualmente reclaman ser sus representantes legítimos, pero cabe mencionar que la potencia del clivaje regional es muy relativa, pues hasta en sus propios territorios, los partidos regionales o periféricos difícilmente pasan del tercer lugar.

-Hábitat urbano o rural: Es en países como Noruega, Suecia y Finlandia donde se ha detectado esta versión del clivaje de origen, el clivaje urbano-rural. A imagen de los otros clivajes, existen partidos alineados con los sectores rurales y partidos alineados con sectores urbanos, y es en estos territorios donde cada uno de ellos tiene mayor implantación electoral. En algunos países existen partidos fundamentalmente rurales y partidos fundamentalmente urbanos. Sin embargo en otros países, como en España, esto no ocurre y las diferencias son prácticamente inexistentes entre los ámbitos urbano y rural.

-La expresión territorial del clivaje de origen: Sea cual sea la versión que adopta el clivaje de origen, es habitual que las dos partes del clivaje estén radicadas en territorios poco o muy separados. Eso es evidente en el caso de las versiones centro-periferia y urbano-rural; y como el clivaje de origen habitualmente tiene esta manifestación geográfica, la forma más habitual de representar las consecuencias electorales de este clivaje es a través de los llamados mapas de implantación, que ilustran cómo determinados territorios votan mucho más a algunos partidos que a otros.

V.                OTROS CLIVAJES

-Combinación de clivajes: Hay tres maneras de combinar los 3 clivajes que hemos visto hasta ahora, la superposición, la yuxtaposición y la contradicción entre clivajes.
            -Superposición: se da cuando hay dos clivajes y los ciudadanos que están en un bando de uno de ellos, son los mismos que están en uno de los bandos del otro clivaje. Por ejemplo en Irlanda del Norte existen dos clivajes, uno religioso y otro de origen nacional, que divide al país entre los de origen irlandés y los de origen británico; pues resulta que casi siempre los católicos son de origen irlandés y los protestantes de origen británico. Cuando en un país existen varios clivajes que se superponen, el efecto sobre el sistema de partidos es similar al que se produce cuando hay un solo clivaje.
            -Yuxtaposición: se da cuando no existe ninguna relación entre los clivajes y el hecho de pertenecer a un bando en un clivaje no permite pronosticar a qué bando pertenecerá en el otro clivaje. Por ejemplo en Holanda existe un potente clivaje religioso y otro de clase, pero los católicos no son necesariamente obreros, ni los calvinistas tampoco; los holandeses se identifican a través de las dos divisiones, es decir, hay holandeses que son católicos y obreros, hay otros que son católicos y burgueses, etc.
            -Contradicción: por ejemplo, los árabes israelitas, por su clivaje de origen deberían votar al Partido Laborista (partido de los árabes), pero este es un partido de clase obrera y los partidos de clase acomodada son partidos judíos; los árabes israelitas de clase alta están en una situación de contradicción porque suelen votar a partidos judíos. En una situación de contradicción de clivajes hay tres salidas:
                        1. Prescindir de una de las identidades.
                        2. Alternar el voto sistemáticamente.
                        3. No votar.

-Sexo y voto: ¿Existen partidos a los que las mujeres voten más? No, los porcentajes de voto para los diferentes partidos en los países occidentales avanzados no difieren significativamente entre hombres y mujeres. La única excepción occidental es Islandia, donde existe un partido votado fundamentalmente por mujeres, el WA. No hay grandes distancias que permitan hablar de partidos de hombres y partidos de mujeres, por tanto, quedaría rechazada la eventualidad de que esta división entre hombres y mujeres conlleve la existencia de un clivaje específico con un impacto electoral.

-Edad y voto: Es dudoso que la edad sea una variable de tipo estructural, porque el individuo pasa a través de todas las categorías de la variable en un momento u otro. Aun así, se detectan algunas diferencias de voto según la edad, y existen tres grandes regularidades bastante universales:
                        1. Los jóvenes votan más a partidos nuevos. La gente de más edad ha desarrollado unos fuertes lazos con los partidos con los que ha coexistido a lo largo de su vida. Por definición, éstos son partidos tradicionales.
                        2. Los jóvenes votan más a partidos más radicales. Los partidos nuevos suelen ser más radicales, pero cabe advertir que no está claro en qué dirección ideológica irá esta radicalidad, no nos estamos refiriendo pues, a la ideología, sólo estamos afirmando que son partidos que, tomen las posturas que tomen, las tomarán con más vehemencia.
                        3. Los jóvenes responden más a la atmósfera del momento. Hay épocas en que se lleva ser progre, hay épocas que está de moda ser liberal y hay épocas en las cuales se debe ser antisistema. Eso afecta a todos los segmentos de la sociedad, pero afecta sobre todo a los jóvenes. Nadie fue más progre en los setenta que los jóvenes de los setenta, y nadie fue más neoliberal en los noventa que los jóvenes de los noventa.

-Otros clivajes en construcción: Los clivajes que hemos visto son fruto de las tres grandes revoluciones a las que hicimos referencia, la aparición del Estado-nación, la Revolución industrial y la Reforma protestante. Durante la segunda mitad del siglo XX se fueron consolidando dos grandes <> que han modificado la estructura social en nuestros países: el Estado de bienestar y la sociedad del conocimiento. A continuación las examinaremos.

-Sociedad del bienestar y clivajes: Durante la segunda mitad del siglo XX las sociedades se han transformado radicalmente a partir de una amplia intervención estatal. Lo que más ha contribuido a esta expansión ha sido el crecimiento de los servicios públicos (sanidad, educación, protección social, transporte…), es lo que llamamos Estado del bienestar. Así pues la sociedad ha quedado dividida en dos bandos y aparece un nuevo clivaje de sector: una división entre aquellos que trabajan en el sector público y/o consumen primordialmente servicios públicos, y aquellos que no lo hacen. La cuestión que nos ocupa aquí es si este clivaje tiene ya consecuencias electorales. Pues bien, en Suecia sí que las tiene, según los estudios los <> votan de forma muy diferente a los <>. Las mayorías socialdemócratas son hegemónicas entre los votantes del sector público, pero sólo son el tercer partido entre los votantes del sector privado. Es previsible que en muchos países de Europa occidental se acaben constituyendo partidos implantados sobre todo entre empleados públicos y usuarios de servicios públicos, así como también partidos implantados en el bando opuesto, aunque a veces más que la aparición de partidos nuevos, el nuevo clivaje puede alterar los alineamientos ya existentes.

-Sociedad del conocimiento y clivaje: En la sociedad del conocimiento, la estructura social se fragmenta en función de la habilidad cognitiva de los individuos, está naciendo un nuevo clivaje que divide aquellos que tienen la habilidad necesaria para procesar los conocimientos de aquellos que no la tienen, pero ésta es una división de la estructura que está manifestándose muy lentamente. Todavía no está claro siquiera cómo denominar a este nuevo clivaje. Según los números, en una submuestra de trabajadores españoles, queda claro que a medida que la capacitación tecnológica aumenta, el voto al PSOE baja, mientras que el voto a IU sube. Si los resultados observados son efecto de este nuevo clivaje es una cuestión controvertida. La verdad es que sobre este tema aún hoy no hay acuerdo académico.

VI.             CONCLUSIÓN

-Razones sociológicas e históricas para considerar el clivaje como un predictor fiable del voto: Esta explicación que hemos visto se basa en la posición social de los individuos, y debido a que esta posición no cambia a corto plazo, la predicción de la teoría es que los individuos votarán reiteradamente por <> partido. Lógicamente habrá cambios de voto a largo plazo (por cambios de posición social, movilidad social, cambios en la estructura, evoluciones en la composición demográfica, etc.), no obstante, a corto y medio plazo, la teoría predice que los individuos repetirán una y otra vez el mismo comportamiento electoral. En los países con una larga tradición electora, donde se han desarrollado suficientemente los alineamientos, los partidos importantes serán siempre los mismos. Desde la Segunda Guerra Mundial hasta los setenta, los sistemas de partidos estaban <> a causa de los clivajes, y esto hizo que la teoría de los clivajes tuviera un gran éxito, sin embargo, los años setenta fueron años convulsos en los sistemas de partidos europeos y se cuestionó seriamente una teoría que explicaba muy bien la permanencia, pero que era incapaz de dar una explicación satisfactoria de las alteraciones frecuentes. Una respuesta posible es que los alineamientos se hayan erosionado, es lo que se llama desalineamiento. Después de todo lo expuesto, aún falta esclarecer una duda importante respecto a esta explicación del voto. ¿Por qué los clivajes influyen en el voto? ¿Qué es lo que hace que un obrero vote a un partido obrero? Ya se ha dicho que es una reacción automática a un alineamiento, pero, ¿en qué se basa esta reacción? Pues existen tres motivos de esta influencia:
                        1. La posición social es un indicador de las pistas que recibe el individuo, es decir, un obrero rodeado de obreros recibirá diariamente muchos estímulos que lo llevarán a ajustar su voto para adaptarlo al voto de sus compañeros.
                        2. La posición social es un indicador de los valores que adoptarán los individuos, o en otras palabras, es muy probable que un obrero aprenda valores como la igualdad, que un burgués aprecie valores como la libertad individual, etc.
                        3. No hace falta ningún mecanismo específico de conexión entre la posición social y el voto: los obreros votan diferente a los burgueses simplemente porque sus intereses objetivos son diferentes. Igualmente tendrían intereses objetivos específicos los católicos, los inmigrantes, los autóctonos, etc.



Resumen de elaboración propia a partir de: Anduiza, Eva; Bosch, Agustí (2009) Comportamiento político y electoral. Barcelona: Ariel.

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