jueves, 19 de abril de 2012

Mi visión de la democracia española, muy brevemente

Es cierto que en España gozamos de bastante libertad, podemos ejercer nuestros derechos políticos y disfrutar de nuestros derechos civiles prácticamente sin ningún problema (sin violencia, sin coacción, o al menos sin tanto de todos esos factores que podrían obstruir el ejercicio de tales derechos).
Por otra parte pienso que debemos tener bien clara una cosa, y es que aunque gocemos de libertad política y civil, y también de un grado de bienestar considerable (a pesar de las peculiares circunstancias actuales), cuando se trata del funcionamiento del principal pilar de la democracia, que a mi parecer más que el ejercicio del voto, es que lo que representa dicho ejercicio (la voluntad general) tenga un efecto de facto sobre el gobierno y las consiguientes actuaciones de éste; y aquí es donde cojea brutalmente la democracia española,
porque ignora miles de voces en contra de la reforma laboral, porque ignoró en su día miles de voces contra la guerra de Irak, porque toma decisiones (y las lleva a cabo) que no son reflejo en absoluto de la voluntad popular, que es como he dicho antes, el pilar básico de este edificio.
Me parece que España pierde bastantes puntos en el ranking de democracias si observamos detalles como éstos, de cómo los políticos ignoran a miles y miles de personas que salen a la calle, o sin ir más lejos, la extrema rigidez de nuestra constitución, que se podría decir que está blindada; pienso que esto no es propio de un país democrático y que lo que sí debería serlo es que la voluntad de los ciudadanos (de la mayoría se entiende) tenga efectos de facto en la política.
¿Por qué a pesar de la corrupción, la violencia desmedida que en ocasiones ejercen los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, la apatía mostrada por los gobernantes ante el ferviente descontento del pueblo y esa extraña manía de hacer justo lo contrario de lo que los ciudadanos piden a gritos; por qué a pesar de todo esto no vemos cambios relevantes en el sistema político español? Pues sencillamente por lo que es probable que estemos en el puesto 21 del ranking (de 166), porque tenemos un sistema de bienestar, que en general, permite que la gran mayoría de todos nosotros tengamos un plato de comida cada día, un trabajo y bastantes comodidades y más de un capricho; sí, España tiene muchísimos problemas, pero en general, por lo común, la gente no está tan mal como para levantarse y derrocar al gobierno.
Particularmente me parece que la política está podrida porque en este país (como en el resto de países que controlan la economía mundial, y por ende todas nuestras vidas en última instancia) no se toma ninguna decisión política que pueda perjudicar remotamente a alguna gran empresa, entendiendo por gran empresa multinacionales o empresas de peso de verdad, de las que trabajan con más de 6 ceros; está podrida porque el liberalismo ha calado demasiado y muchas de sus ideas están plenamente operativas en nuestros sistemas económico, político y cultural; nuestros valores están confundidos, en España ensalzamos la picaresca como valor, tal y como afirma críticamente Sánchez Dragó.
Entonces, comento ya para terminar cuál es mi postura ante este complejo panorama; yo he decidido practicar una filosofía de vida propia, basada en mis principios, en la base de los cuáles sitúo el que creo que si el resto del mundo situara en sus conciencias, el mundo de hoy sería muy distinto al que conocemos, y es el respeto a la naturaleza, partiendo de ahí todo se enlaza con todo, si respetamos a la naturaleza, por extensión acabaremos respetándonos a nosotros mismos (tanto a nosotros mismos como al resto de iguales) y bueno, no creo que haga falta seguir diciendo hasta dónde podría llegar esto. El caso es que creo que en la medida en que me es posible actuar según mis principios, lo hago, soy escéptico ante fenómenos del tipo 15M (a la vista está, pues sólo consiguió ser portada durante algunas semanas), aunque sí voy a alguna que a otra manifestación porque pienso que es importante en cierta medida al menos, hacer bulto, también es un excelente jabón de conciencia, también lo digo (seguramente por esto y por la presión social de mi entorno acuda a la mayoría de estos eventos) pero ojo, que no estoy cuestionando la utilidad de ciertos métodos de ejercicio político, como las manifestaciones o las protestas, pues de hecho sí que tienen efecto, aunque no efecto de facto como sería deseable, al menos sí de difusión y de hacerse oír, y más aún hoy en día con internet y las redes sociales. No sé quién dijo eso de, "piensa globalmente, actúa localmente", pero tenía razón, y por eso no pretendo actuar más allá de lo que alcanza mi vida, que soy yo, y mis círculos cercanos, yo estoy estudiando esta carrera por pura vocación, y me gustaría en un futuro trabajar en la enseñanza, ahí sí que me sentiría útil y sentiría que estoy llevando a cabo una labor de contribución a cambiar el mundo hacia ese tipo ideal weberiano que todos de algún modo u otro tenemos en la cabeza. 

1 comentario:

  1. Una democracia que termina cuando echamos la papeleta en la urna....

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